miércoles, 25 de julio de 2012

Sentirte Vivo

¿Es posible sentirse vivo? Podemos lograrlo?
¿Somos conscientes de que estamos vivos? ¿Sabemos lo que estar vivo?
Vivimos sumergidos en la rutina de todos los días, y no nos damos cuenta que cada día, cada momento, cada instante, cada segundo de nuestras vidas es único…Tenemos que aprender a disfrutar más, a vivir intensamente, a valorar cada cosa que nos pasa…

Cuando te detenés a mirar el mundo, a observar la belleza que nos rodea, cuando te reís hasta que no podés más con tus amigos, cuando hacés lo que amás hacer, cuando viajas a un lugar que no conoces, cuando escribís una canción, cuando se te acelera el corazón ante una mirada, cuando amás a un chico… te sentís vivo.
Pero no solo la felicidad te hace sentir vivo, sino también saber que dejás un testimonio de tu vida, saber que cuando ya no seas, algo de vos seguirá vivo en lo que vendrá.
¿Pero si sabés que no hay futuro? ¿Que nada de lo que hagas, ningún legado que dejes, ninguna contribución que hagas te va a sobrevivir? ¿Si sabés que todo se termina es posible sentirse vivo?
¿Cómo se puede ser feliz sabiendo que la vida se va a convertir en invierno? En un invierno eterno.
Las cosas que nos hacen sentir realmente vivos son las cosas que vencen a la muerte, las que perduran en el tiempo. Porque el éxtasis, la felicidad, es trascender. Es el momento en que todos somos eternos y estamos vivos de verdad.
De todas las formas de egoísmo la peor es no pensar en los que vendrán. Sin ellos, sin la noción de que la vida es un ciclo sin fin nada tiene sentido.
Te sentís vivo no cuando la vida pasa, sino cuando vos pasás por la vida, cuando perdés el miedo a morir y a vivir. Te sentís vivo cuando sabés que cada momento es único, irrepetible, cuando sabés que nada empezó con vos y nada terminará con vos.
Solo sabiendo que habrá un mañana es que podremos vencer a la muerte, y sentirnos vivos.
 

lunes, 2 de julio de 2012

Los sueños

¿Te gusta soñar? Los sueños nos dejan vivir aquello que tanto deseamos, los sueños nos dan esperanza, nos hacen más fuertes…. Tener un sueño y luchar por él… Los sueños se pueden alcanzar… no importa si son grandes o pequeños. Vos, ¿ya alcanzaste el tuyo?No hay tiempo, hay que cumplir los sueños. Y la pregunta del millón es ¿Qué hacemos con nuestros sueños?
Nos olvidamos, ignoramos nuestros sueños, como si lo que soñáramos lo soñara otro. Algunos sueños nos dan miedo ¿por qué? Porque son deseos que vienen de un lugar muy profundo, desconocido, casi oculto para nosotros. Y sin embargo esos sueños hablan de nosotros más que nosotros mismos. Nada define mejor a una persona que aquello con lo que sueña.
Esos sueños no tienen fecha de vencimiento, uno sueña sueña sueña hasta que ese sueño se hace realidad. Pero ¿Qué es sueño? ¿Qué es realidad? Me preguntaba ¿Por qué llamamos sueños a nuestros deseos? ¿Por qué? Porque en los sueños todo es posible.
Cuesta entenderlo, uno en los sueños puede hacer lo que desea…
Hay que encontrarle la vuelta, siempre hay una manera, estamos hechos de la misma tela que los sueños. Podemos hacer de nuestra realidad lo que soñamos. La realidad y los sueños son la misma cosa ¿entendés?
Podemos cambiar, hacer y ser lo que queramos. Y entender esto es tener medio partido ganado. Por eso hay que cumplir nuestros sueños porque hoy estamos vivos y mañana no sé, y pasado que se yo… ¿entendés? Sueños de amor, sueños de gloria, pequeños y grandes sueños, todo se puede alcanzar, solo se trata de encontrarle la vuelta y recordar que la vida es un rato que tenemos para jugar, un rato para cumplir nuestros sueños, un rato antes de que se termine el juego.
 

viernes, 22 de junio de 2012

¿Intervenir o dejar de hacer?

Una persona me dijo que cuando alguien está hecho un estúpido hay que intervenir ¿pero es así? ¿Uno tiene el derecho o la obligación de intervenir cuando considera que algo está mal?
Intervenir o dejar hacer, dos opciones diferentes con consecuencias diferentes. Si no intervenís tenés que aceptar que todo sigue igual. Pero si decidís intervenir tenés que aceptar las consecuencias.
Si pero no. Debería hacer algo, sí, pero no me animo. Debería cambiar algo, sí, pero no puedo. Pero llega un momento en el que uno entiende que hay que intervenir.
Intervenir para romper con la inercia, intervenir para que algo cambie. Intervenir para perder el miedo.
Intervenir es decidir, es poner un dique y desviar un río. Es cambiar el curso de las cosas.
Intervenir es un antes y un después, una vez que lo hiciste no sos el de antes. Porque tu intervención por pequeña que sea, puede mover montañas.
Intervenir para salir del punto muerto, tirarse de cabeza, nadar en nuevas aguas, desconocidas, menos seguras, pero distintas.
Porque para que ocurra algo diferente hay que hacer algo diferente.
No da lo mismo hablar que callar. No da lo mismo decidirse que dudar. No da lo mismo actuar que acatar. No da lo mismo rebelarse que bajar la cabeza.
No da lo mismo jugarse que vivir con miedo. No da lo mismo unirse que estar aislados. No da lo mismo meterse que no meterse. 
No da lo mismo luchar que dejarse vencer. No da lo mismo intervenir que dejar hacer.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Ser o Estar

Para los ingleses ser y estar se dice igual, “to be”. ¿Pero es lo mismo ser que estar? ¿Estar comprometido es lo mismo que ser comprometido? ¿Estar consiente es lo mismo que ser consiente? ¿Ser maldito es lo mismo que estar maldito? ¿Es lo mismo ser engañado que estar engañado? ¿Es lo mismo ser que estar? ¿Estar despierto es lo mismo que ser despierto? ¿Estar aburrido es lo mismo que ser aburrido? ¿Estar seguro no es lo mismo que ser seguro no? No es lo mismo estar resentido que ser resentido. Pero si estas resentido ¿no será porque de alguna lo sos? ¿Es lo mismo ser inseguro que estar inseguro? Estar inseguro es no tener certezas; pero ser inseguro es tener la certeza de que no valemos. Estar impactados no es lo mismo que ser impactados, pero a veces cuanto se parecen.
Estar idiota uno se lo aguanta; pero ser idiota, JAMAS!!
Uno quiere ser… quiere ser el amor de alguien, el sueño de alguien, uno quiere ser alguien en la vida de esa persona que ama… y ese deseo de ser, nos puede confundir, y no dejarnos ver que no somos, sino que estamos transitoriamente en la vida de alguien.
Ser con alguien es muy diferente a estar con alguien. Por eso ser o estar no es lo mismo

lunes, 7 de mayo de 2012

Flotando en el viento

Cuando no sabés a dónde vas, cualquier camino puede servir.Dan miedo los cruces de camino. Da miedo partir. Da miedo volver. Las preguntas, las respuestas dan miedo. Si no sabés hacia dónde vas, lo mejor es dejarte llevar, como flotando en el viento. 
A veces hay que desprenderse del equipaje, y como una pluma, dejarse llevar por el viento. 
Como decía el poeta González Tuñón “Para que a cada paso, un paisaje, una emoción o una contrariedad nos reconcilien con la vida pequeña, y su muerte pequeña”. Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos, para poder decir “estuve en tal recodo”, para poder decir “estuve en tal pasión”, para poder decir “estuve en tal pueblo fantasma, en tal amistad, haciendo tal cosa”. Para poder decir “yo estuve ahí”. Para poder hacer todo eso, es necesario no temerle a partir, ni a volver. Porque estamos en una encrucijada de caminos que parten y que vuelven, si no sabemos hacia dónde ir, hay que dejarse llevar por el viento. 
El viento lleva, y a la vez trae. El viento nos puede llevar a lugares insospechados.
Flotando en el aire, están todas las preguntas y todas las respuestas. Y flotando en el viento, iremos a donde debamos ir.  

Los grandes momentos de la vida están llenos de preguntas.
Los grandes encuentros de la vida están llenos de interrogantes.
Cuando llega el gran momento uno cree haber contestado todas las preguntas. Cree estar listo.
Ya en ese momento uno cree tener las respuestas y acciona. Pero siempre surgen nuevos interrogantes.
Qué, cómo, cuándo, dónde y por qué. Eso es lo que siempre nos preguntaremos.
¿Importa dónde estamos? ¿Hay que tener una razón para hacer todo lo que hacemos? Vivimos deteniéndonos con preguntas. ¿A dónde vamos? ¿Cuál es el camino? ¿Qué sentido tiene todo? Nos llenamos de preguntas. ¿Y si no llego? ¿Y si no te encuentro? ¿Y si te pierdo?
¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? Todas las preguntas tienen la misma respuesta. ¿Qué es esto? Un viaje. ¿Cómo llegué acá? Viajando. ¿Cuándo? Durante el viaje. ¿Dónde estoy? En el viaje. ¿Por qué? Por el viaje. De regreso a casa, a la luna, al centro de la tierra o al interior de uno mismo. Todo es un gran viaje, en el que sabemos de dónde partimos, pero no a dónde llegaremos. Y eso, es lo más divertido del viaje.

miércoles, 25 de abril de 2012

Abrir los Ojos

A veces da miedo abrir los ojos, porque por ahí los abrís y ves todo patas para arriba. Y eso es lo que en verdad da miedo, los cambios. Como un chico que juega a las escondidas tapándose los ojitos creyendo que así no lo ven. Uno, a veces, cierra los ojos como si así fueran a desaparecer los problemas. Como si muerto el cartero fueran a desaparecer las cartas. Uno se hace el perro que tumbó la olla, como si el dolor que siente no existiera. Uno detesta y ama a esa persona, o a ese espejo, que te canta las cuarenta. Uno detesta y ama a quien abre tus ojos. Abrir los ojos tiene gusto a membrillo con queso, es agridulce. Por un lado, como que se pierde la magia. Pero por el otro, se sale del engaño. A veces lo que tenemos que ver es tan horrible, que preferimos hacer la vista gorda, cerrar la tranquera, y vivir en una cajita de cristal. Y otras veces la burbuja se pincha, y no queda otra que abrir los ojos, y mirar los que no queremos ver. El corazón se nos estruja y nos quedamos sin aire, ahogados. Duele abrir los ojos. Es como salir de la oscuridad, que la luz te enceguece. Ojos que no ven, corazón que no siente. Mejor mirar para otro lado, dicen. Meter la cabeza abajo de la tierra como hace la avestruz. Pero para que algo cambie hay que romper la burbuja, hay que salir de la cajita de cristal... Abrir los ojos y animarse a ver. Aunque lo que haya para ver te estruje el corazón.

martes, 10 de abril de 2012

Utopia

Las utopías, como dice Eduardo Galeano, la utopía esta en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Pero entonces uno se pregunta, ¿para qué sirve la utopía si siempre se aleja? Para eso sirve, para caminar.
Para tener una utopía hay que tener fé, para creer que eso que deseamos es posible. Una utopía, por definición, es algo que no existe, un puerto inalcanzable, pero necesario para viajar.

La utopía es una llamada a la ilusión, al inconformismo, a la rebeldía, al compromiso. La utopía es una llamada a la esperanza. Por eso, para cambiar el mundo, es tan necesaria.

Aveces me pregunto cuales son mis sueños. ¿Con qué sueño? No se, con todo sueño. Me parece que todo puede ser. A veces uno no puede soñar, o a veces la realidad es tan terrible que uno solo puede soñar con despertarse al otro día, o poder comer, o poder seguir de pie. Recién ahora estoy aprendiendo a soñar. ¿Será aporque soy autentica, porque tengo amigos auténticos, una familia autentica y una vida autentica? Con el tiempo aprendí que las cosas me dejaban pero aprendí que hay saber soltarlas. Las cosas que no nos pertenecen siempre siguen de largo. Y fue así como me llegaron cosas nuevas a mi vida. Mi sueño en un principio era ser una triunfadora. Pero bueno, yo antes pensaba que ser una triunfadora era ser alguien. Era ser el que otros querían que sea. Pero bueno, recién ahora me doy cuenta que ser un triunfador es ser quien yo quiera ser. Varios de mis sueños ya se cumplieron. Hoy tengo la familia que soñé y los amigos que soñé. Mi mamá dice que la vida es una rueda. Y aprendí a soñar, y volví a respirar, también. Porque esto es como el aire, ¿no? Está ahí para quien quiera respirarlo. Mi sueño es tener la fuerza para cumplir todos los sueños.